Los nameservers (también llamados servidores de nombres o, a secas, «las DNS del dominio») son la pieza que le dice a internet qué servidor manda sobre tu dominio. Cuando cambias de hosting o quieres que tu dominio apunte a otro sitio, normalmente lo que hay que cambiar son ellos. Es un cambio de cinco minutos, pero tiene consecuencias, y conviene entenderlas antes de pulsar «Guardar».
¿Qué son los nameservers y en qué se diferencian de los registros DNS?
Se confunden mucho porque los dos tienen que ver con las DNS, pero no son lo mismo:
- Los nameservers se configuran en el registrador, la empresa donde compraste el dominio. Son dos o más direcciones del tipo
ns1.empresa.comyns2.empresa.com, y solo dicen una cosa: «las instrucciones de este dominio están en ese servidor». - Los registros DNS son esas instrucciones, y viven en el servidor al que apuntan los nameservers. Un registro A dice en qué IP está la web; un registro MX, a qué servidor se entrega el correo; los TXT sirven para verificaciones y para que tu correo no acabe en spam.
Por eso, al cambiar los nameservers no cambias «un dato»: cambias de golpe todos los registros que se usan para tu dominio, porque a partir de ese momento se leen los del servidor nuevo.
¿Qué implica cambiar los nameservers de un dominio?
Antes de hacerlo, repasa estas cuatro cosas. Son las que provocan sustos.
1. La web pasa a cargarse desde el nuevo servidor
Si la web todavía no está en el hosting nuevo, durante la propagación unos visitantes verán la antigua y otros una página vacía o de error. Por eso lo correcto es migrar primero la web y cambiar los nameservers después, nunca al revés.
2. El correo también se mueve (aunque no quieras)
Es la implicación que más se olvida. Si tu correo está en otro proveedor (por ejemplo, Google Workspace o Microsoft 365), en el servidor DNS nuevo tienen que existir los mismos registros MX y TXT que tenías en el antiguo. Si no los copias, el correo deja de llegar en cuanto el cambio se propaga.
Antes de cambiar nada: entra en la zona DNS actual y apunta (o haz captura de) todos los registros: A, CNAME, MX y TXT. Así podrás recrear en el servidor nuevo los que sigan haciendo falta.
3. Las verificaciones y servicios externos pueden caerse
Search Console, las herramientas de envío de boletines o los registros que piden algunos servicios para verificar el dominio son registros TXT o CNAME. Si no los pasas al servidor nuevo, esos servicios dejarán de reconocer tu dominio.
4. El certificado SSL se emite de nuevo
En el hosting nuevo, el certificado se genera cuando el dominio ya apunta a él. Durante unas horas puede salir el aviso de «conexión no segura» hasta que se emite. La mayoría de hostings actuales instalan un certificado SSL gratis de forma automática en cuanto el dominio apunta al servidor.
Cómo cambiar los nameservers de tu dominio, paso a paso
Los nameservers se cambian siempre en el registrador, la empresa donde registraste el dominio (o donde lo renuevas), aunque tengas la web en otro sitio. Cada panel es distinto, pero el proceso es casi siempre el mismo:
- Consigue los nameservers nuevos. Te los da el proveedor al que quieres apuntar el dominio: el hosting nuevo los suele enviar en el correo de bienvenida o tenerlos en su ayuda. Suelen ser dos o más, del tipo
ns1.proveedor.comyns2.proveedor.com. - Entra en el panel del registrador y abre la gestión del dominio.
- Busca el apartado «Nameservers», «Servidores DNS» o «DNS del dominio». Cuidado con no confundirlo con «Zona DNS» o «Registros DNS», que es otra cosa: ahí se editan los registros A, MX o TXT, no los nameservers.
- Elige la opción de nameservers personalizados, borra los actuales y escribe los nuevos, uno por casilla.
- Guarda. El registrador aplica el cambio al momento; lo que tarda es la propagación.
Si tu dominio está registrado en Indedmedia: entra en el área de clientes, ve a Dominios → Mis dominios y, en el desplegable del dominio, elige Gestionar nameservers. Si la web también está alojada con nosotros, marca «Usar los nameservers por defecto»; si no, escribe los de tu otro proveedor.
¿Cuánto tarda en propagarse el cambio?
Lo normal es que funcione en pocas horas, pero puede tardar hasta 24–48 horas en verse igual en todo el mundo. El motivo es que los proveedores de internet guardan en caché la respuesta anterior durante un tiempo y no preguntan de nuevo hasta que caduca.
Mientras tanto es normal que desde tu casa veas la web nueva y desde el móvil la antigua. No hay que tocar nada: solo esperar. Para comprobarlo:
- Usa una web de comprobación de propagación (busca «dns propagation checker») y consulta el tipo NS de tu dominio: verás qué nameservers responde cada país.
- Si usas la terminal,
nslookup -type=ns tudominio.com(Windows) odig ns tudominio.com(Mac y Linux) te dicen los nameservers que ve tu conexión. - Si ves la web antigua en tu ordenador, prueba en una ventana privada o con los datos del móvil, sin wifi.
Consejo: haz el cambio un día y a una hora de poco tráfico, y no canceles el hosting antiguo hasta que haya pasado al menos una semana y hayas comprobado que web y correo funcionan en el nuevo.
¿Nameservers o registro A: qué me conviene cambiar?
No siempre hace falta cambiar los nameservers. Si solo quieres que la web apunte a otro servidor y que todo lo demás (correo incluido) siga como está, basta con cambiar el registro A en tu zona DNS actual. Es un cambio más quirúrgico.
Cambiar los nameservers tiene sentido cuando te llevas todo al nuevo proveedor (web, correo y DNS) o cuando quieres gestionar la zona desde un sitio concreto. Si tienes dudas sobre cuál es tu caso, en la guía cómo poner tu web online lo explicamos con más detalle.
¿Te ayudamos a apuntar el dominio?
Si vas a traer tu web a Indedmedia, te decimos qué nameservers poner y te migramos la web gratis antes del cambio, para que no haya cortes.